Se va a constipar

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¿Y si saltamos en los charcos?

No tenía yo pensado empezar la sección del “rincón de pensar” así, pero así ha ocurrido…

¿Cuánto tiempo lleva sin llover bien en Madrid?. La última vez que yo recuerdo tenía una barriga enorme y ahora lo que tengo es un bebé de 5 meses. Tantas ganas había de charcos en estos lares, que cuando he insinuado estrenar la temporada, ha aparecido la zascandil ejemplar recogiendo su habitación y vistiéndose a la primera.

Así que nos hemos calzado sendas botas de agua y nos hemos ido a buscar charcos, con la suerte de encontrar uno enorme en la propia comunidad porque el sumidero después de estar “parado” tantos meses no funcionaba.

Hemos saltado, salpicado, corrido, ella se ha caído varias veces en el agua, y contra todo pronóstico, se ha puesto a hacer el perrito y a “nadar” en el charco como si de una piscina se tratara. No tenía yo previsto tal desmadre y, Míriam sólo llevaba sus pantalones de vareador profesional pero no la chaqueta impermeable. Claro que ni éstos ni la chaqueta de punto para evitar el airecillo, estaban preparados para inmersiones en plancha.

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En cualquier caso, lo ha disfrutado como la que más, gritaba, se reía, se tiraba una y otra vez en el mega-charco. Quizás para ella han sido los mejores treinta minutos de juego desde hacía tiempo, por mucha “zascandileria” chuli que hagamos por aquí.

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Todo iba genial, cuando de repente aparece un tipo de seguridad desde la finca de enfrente (no sé porqué pero había seis seguratas en el portal de la otra finca). Ha cruzado la calle y ya se iba a dirigir a Míriam cuando me ha visto.

  • ¿Es tu hija?.
  • Sí.
  • Es que no ves que se va a constipar.

En ese momento, mi mente que aún andaba en éxtasis por la felicidad de mi hija, ha sido incapaz de reaccionar con la agudeza que requería la situación –en estas ocasiones me encantaría tener la habilidad de una vieja amiga (S.R.) o de un buen compañero (G.G.M.) para poner a cada uno en su sitio con la mordacidad que se requiere, en cuestión de segundos–

  • Bueno,  pues ya la curaré, ¿y lo feliz que está?.
  • Sí, eso sí… Bueno nada, hasta luego.

La sensación cuando se ha ido, ha sido rara. ¿Por qué tengo yo que dar explicaciones de lo que hago con la niña?,  ¿Por qué este tipo se ha acercado a dar lecciones?, ¿Por qué saltar en los charcos se ve desde la sociedad como algo inapropiado para los niños? , ¿Tan mala madre me ha visto como para avisarme de que iba a enfermar mi hija por dejarla meterse en el agua?.

No sé dónde, pero una vez leí que la infancia acaba cuando te encuentras un charco y ves un problema de suciedad y no una oportunidad de jugar. Pues eso mis zascandiles, que mientras que yo esté aquí, nos calzaremos las botas de agua y nos meteremos en todos los charcos del mundo todas las veces que sea necesario hasta que llegue el fatídico día en que en los días lluviosos vuestro cuerpo os pida sofá y casa, en vez de calle y charcos.

Por el derecho a que nuestros zascandiles tengan una infancia llena de sensaciones

Zascandilerias es Tiempo en Familia. Creatividad con Niños. Divertirse Aprendiendo. Probar a Experimentar, Crear, Fallar, Transformar. Crecer jugando. Proporcionar una infancia llena de recuerdos.

3 comentarios

  1. Pero bueno….¡¡¡¡ qué inundación es esta… no sabía que teníamos piscina en la “urbanización”… Esa grada que se ha convertido en un juego para los pequeños… Habéis encontrado el lado bueno de un desastre urbanístico… Esperemos que se solucione pronto el desaguisado, mientras tanto diremos a los niñ@s que se pueden dar un bañito, les encantará… 🙂

  2. Enhorabuena por saber aprovechar ese momento tan divertido y Magico con tu zascandila lo practicaremos eres genial

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