Cuando pasan cosas maravillosas

no dejes que nadie te diga que no puedes

Este es de esos posts que tengo necesidad de escribir, y de los que no me gusta abusar porque sé que los que estáis al otro lado, estáis ahí por otras razones. Pero hoy tengo algo que celebrar y lo quiero compartir con todos vosotros.

Cuando me declaro genéticamente zascandil, no lo digo por decir. A ser zascandil no se aprende, es una actitud. Me entusiasman los retos y me encanta el desafío que me supone llevar a cabo nuevos proyectos. Me estimula pensar diferente, encontrar soluciones a nuevas situaciones, cambiar por el simple hecho de probar. Me va la marcha de meterme en jardines donde otros ni siquiera pisarían. Me aburre enormemente encasillarme. El único defecto (al menos reconocible públicamente) es que mi tolerancia al fracaso es bastante baja y, cuando se prueban cosas nuevas hay que asumir el riesgo de perder y, a mí no me gusta perder ni el autobús. Pero hoy no ha sido así, hoy mi última zascandileria personal ha tenido éxito, y permitidme cualificarlo de abrumador.

Y es que me acaban de notificar que he levantado un fondo de 2.300.000€ (sí, 2 millones trescientos mil euros) al Ayuntamiento de Madrid en los presupuestos participativos para un proyecto pensando para hacer eso que tanto nos gusta en zascandilerias: JUGAR y hacerlo en parques al aire libre superchulos, innovadores e inclusivos.

Para los que no seáis de Madrid, sólo deciros que desde hace dos años, en un mecanismo de “public engagement” el Ayuntamiento deja abierto los presupuestos y son los ciudadanos quienes presentan propuestas para el gasto de ese dinero. Propuestas que son votadas por el resto de ciudadanía y aquellas que más apoyos recaban son las que financia el Ayuntamiento. Tened en cuenta que aquí tenemos empadronados a 3.100.000 habitantes.

En una primera fase entre todos los vecinos de mi distrito se presentaron 110 propuestas. De esas el público seleccionó unas 40 propuestas, de las cuales el Ayuntamiento sólo admitió 24 por temas de competencias legales sobre lo que pedían los vecinos o por temas de exceso de presupuesto. Y allí estaba yo, con una propuesta más entre 24 y que sólo tenia una opción para ganar. Y era quedar la primera. El problema es que para todo mi distrito había un presupuesto de gasto de 2,49m€ y sólo mi propuesta ya costaba 2,3m€. Es decir que si se adelantaba cualquier otra propuesta, no había segunda oportunidad pues no habría disponibilidad presupuestaria si alguna otra era financiada antes que la mía.

Era difícil, muy difícil, otros hubieran tirado la toalla.  En primer lugar me fui a la Junta de Distrito a presentar mi propuesta para que me ayudaran a darla difusión, y la gente que allí estaba se echó las manos a la cabeza. ¡Cómo vamos a dar difusión y apoyar a una propuesta que se lleva el 95% del presupuesto del distrito!, ¡es que vas a dejar sin dinero a otras propuestas!, ¡pero dónde se ha visto semejante despropósito!. A parte de este intento de minarme la moral, creo que hay que entenderla como parte del juego puesto que algunos de ellos habían presentado también proyectos, he de decir que fueron amables, sobre todo José, quién me animó a seguir con la propuesta a través de mi participación en los Foros Locales a lo largo del año porque vía los presupuestos participativos “era muy improbable que saliera vencedora”. (No hay doble lectura, fueron exquisitamente amables).

Pero a mí que me pone el hecho de que me digan que no, que no puedo, que es imposible, que estoy loca, no cesé en mi empeño. Y es que si de algo me sirve mi trayectoria profesional es precisamente para esto, para convencer a la gente de que invierta en un proyecto, en una idea.  Inicié toda una batalla de marketing por mi cuenta, pues en la Junta ya me dijeron que no iban a dar publicidad a mi proyecto, y tampoco llevaba el apoyo de ninguna asociación vecinal. Gasté tiempo, mucho tiempo. Pero tengo cerca a gente estupenda que creyó en el proyecto: un marido que me sigue en mi locuras y se puso delante de una cámara para cantar nuestra propuesta, mis dos zascandiles que a su manera se implicaron en el proyecto, a Marta del blog El pequeño Ensache que escribió un post precioso para recabar apoyos, abuelos que vencieron el miedo tecnológico y se lanzaron al proceso de votación por sus nietos y, toda esa gente que se molestó en pasar cadenas de whatsapp. Y así entre todos movilizamos el proyecto. Y aquí estoy hoy, más feliz que un regaliz. Sin vosotros no lo habría podido hacer. Uno puede soñar, pero las cosas grandes nunca se alcanzan en soledad. Por ello, hoy os quiero darlos las

GRACIAS

No, no me ha tocado la lotería. El dinero no es para mí. Ni siquiera es un proyecto que vaya a disfrutar a título personal. Es un proyecto para los niños del barrio. Pero el hecho de que mi propuesta haya sido la ganadora entre 110 iniciales con unas condiciones de contorno tan difíciles como se pusieron, hacen que me sienta satisfecha, muy satisfecha de lo conseguido. Porque de nuevo se repite la misma lección zascandil:

“Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacerlo”

Zascandilerias es Tiempo en Familia. Experiencias con Niños. Creatividad Infantil. Divertirse Aprendiendo. Probar a Experimentar, Crear, Fallar, Transformar. Crecer jugando. Proporcionar una infancia llena de recuerdos.

7 comentarios

  1. ¡Cómo me alegro de que lo hayas conseguido! Yo voté tu propuesta porque quiero que mi hijo tenga parques bonitos en los que jugar, que los del barrio dejan mucho que desear. ¡Enhorabuena!

  2. Gracias por haber seguido insistiendo, aunque contaban más con él no que con él sí pero pero tu tesón tu ilusión y tu ganas de luchar ha conseguido que os den ese presupuesto, que tantísima falta hacía en el barrio para que puedan disfrutar todos los niños por igual muchísimas gracias

  3. Olé, me alegro enormemente ,que se vea ese esfuerzo y ese empeño en mejoras para el barrio, ojalá nuestros políticos hicieran lo mismo ,esforzarse y preocuparse . enhorabuena y felicidades

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