Helado Científico

Helado científico

¿Sabías que podemos hacer un helado únicamente con hielo, sal y leche en 20 minutos?.

¡Un helado científico!

En el reto de esta semana del proyecto #juntosesmas, Annet os comentaba en su post Riegos en la infancia lo importante que era para los niños el sentido de pertenencia a través de la recuperación de las tradiciones de toda la vida. Y en ese punto se centra mi zascandileria de esta semana en la que hemos aprendido juntos cómo hacer un rico helado sin usar un congelador. Un helado a la antigua usanza.

¿Qué necesitamos?

  • Hielo
  • Leche a la que añadir algún aromatizante o un batido
  • Sal
  • 2 Bolsas de cierre hermético de distinto tamaño

Helado científico

¿Cómo hacerlo?

En primer lugar ponemos el hielo en la bolsa hermética de mayor tamaño. Si los hielos son muy gruesos podéis hacer dos cosas, bien picarlos, o bien añadir agua en la bolsa a la vez que añadimos los hielos.

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Posteriormente añadimos sal  de forma generosa en la bolsa que contiene el agua. Nosotros añadimos 5 cucharadas.

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En la bolsa de menor tamaño ponemos la leche o el batido. E introducimos ésta en la bolsa de mayor tamaño. Esperamos unos 20 minutos en los cuales cada 5, más o menos moveremos la bolsa anterior.

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Y listo para comer.

 

Helado científico

Por casa dieron buena cuenta de los helados ambos zascandiles.

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Si hacéis la prueba de meter batido en el congelador veréis como no queda la misma textura. Un batido en el congelador se convierte en un helado “de hielo”.

¿Qué ha pasado?

Al mezclarse la sal con el hielo éste se derrite rápidamente ya que el punto de congelación del hielo disminuye. Cuanto más sal agregas, más bajo es el punto de congelación. Para que el hielo se derrita el calor debe ser absorbido del ambiente (el batido) causando que éste se congele.

¿Y esto sirve para algo más?

Sí. Este es el motivo por el que echan sal en las carreteras en invierno. Cuando cae la nieve “hielo” necesitamos fundirla para que los coches puedan pasar. Y como no podemos fundirla, lo que hacemos es echar sal, que actúa como “disolvente” de esa nieve. Ese agua salada no se volverá a congelar a 0ºC, sino que necesitará temperaturas mucho más bajas para hacerse otra vez hielo.

También sirve para fiestas y celebraciones fuera de casa manteniendo las bebidas frías. Lo normal es que te lleves un cajón con hielo y agua y metas las bebidas para que éstas no se calienten. Bien, la conclusión es que si añades sal, tus bebidas se mantendrán frías más tiempo. Ya que la sal se disolverá con la pequeña película de agua que tienen los hielos en su superficie pero lo hace a través de una reacción que necesita calor. Así que toma el calor de los hielos que intentan derretirse pero que no pueden al quitarles el calor el agua salada y estos se “hacen más fríos aún” -o lo que es lo mismo no se descongelan-. Y si los hielos siguen intactos, el calor entonces lo va a tomar de las bebidas calientes, las cuales son enfriadas de forma constante.

“No existe modernidad sin una buena tradición”

Zascandilerias es Tiempo en Familia. Experiencias con Niños. Creatividad Infantil. Divertirse Aprendiendo. Probar a Experimentar, Crear, Fallar, Transformar. Crecer jugando. Proporcionar una infancia llena de recuerdos.

2 comentarios

  1. Tiene una pinta muy apetecible y me parece genial tu idea

  2. Pingback: Riesgos en la infancia: entre el miedo y la libertad - Las Huellas de Alice

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