Jugamos con Érase dos veces, los tres cerditos

Erase dos veces los tres cerditos

Construir las casas de los cerditos, un reto creativo y de trabajo en equipo.

Sin duda últimamente nuestras zascandilerias preferidas son aquellas que derivan de los cuentos que leemos. No sólo porque es una manera de asentar y comprender lo leído, sino también porque nos permite experimentar un sinfín de temáticas y por tanto aprender jugando. Si aún no los habéis leído os recomiendo nuestros posts: Moneditas de Oro, La Semilla, Morris, regálame un antifaz . Por ello, en nuestro proyecto #juntosesmas no podía faltar una zascandileria de este tipo.

Esta vez hemos elegido el libro de los Tres cerditos pero en la versión Érase dos veces de la editorial Cuatro Tuercas. Annet en su post del Lunes os habló del libro y de los valores que éste trasmite. Precisamente a través de la zascandileria de esta semana queremos trabajar esos valores de cooperación y trabajo en equipo sin dejar a un lado la creatividad y la iniciativa. ¿Y cómo lo hacemos?. Pues muy sencillo, convirtiéndonos en cerditos construyendo las casas que protegerán a éstos. Además se trata de una actividad STEM con la que los zascandiles podrán experimentar en vivo cómo se comportan esos distintos materiales de los que se hacen las casitas del cuento.

Materiales

  • Pajitas.
  • Bloques de madera
  • Ladrillos de construcción tipo Lego.
  • Gomas
  • Celofán
  • Secador de pelo

El juego

Se presentan los materiales a los niños. Explicándoles que han de construir las casas de los cerditos y que una vez que las construyan vamos a probar si son igual de resistentes que en el cuento. No hay más misterio. Lo importante es dejarles a ellos, que experimenten sus propias dificultades y que pongan en marcha lo que les pasa por su cabeza. Y por supuesto, estar a su lado, para llegado el caso, ayudarles con las construcciones.

Erase dos veces los tres cerditos

Os cuento cómo se desarrolló nuestra sesión de albañilería y carpintería. Una vez que presenté los materiales a Míriam y la expliqué el objetivo del juego, directamente se fue a construir la casita de pajitas. Al igual que ocurre en el cuento.

Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos

Sin embargo, ella misma se dio cuenta que se trataba de la opción más difícil. Así que enseguida decidió cambiar de planes y empezar con la casita de ladrillos.

Erase dos veces los tres cerditos

Su primera opción de casita fue la de construir una pared muy alta. Así que para que fuera consciente de las proporciones sacamos dos animales. Un cerdito y un tigre (no teníamos lobo, pero ambos son igual de fieros ☺️). Una vez fue consciente de las proporciones empezó a poner ladrillos. Y ladrillo a ladrillo construimos la casa. Y digo construimos porque ella puso cuatro paredes independientes de modo que enseguida se le movían. ¡Eso no era una casa segura!. Por ello me pidió ayuda para que la casa no se moviera. Una vez asentados los cimientos, la idea del tejado y de la puerta fue de ella.

Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos

Pasamos a la casita de madera. Aquí se empeñó en construir una puerta de la manera más enrevesada posible 😯 . Respetando su opinión la ayudé a que se mantuviera en pie, era lo único que podía aportar a esa idea descabellada. Pero rápidamente se dio cuenta de la poca estabilidad de la misma y decidió cambiar el sistema por uno más estable. Lo mejor fue el tejado. Yo lo hubiera hecho de otra forma, pero ella, que es amante del celofán y de las cosas imposibles, vio muy claro que el tejado debía ser triangular y que teníamos que asegurarlo uniendo dos piezas con celofán. Mi labor se limitó a poner esa estructura endiablada sobre las paredes de la casa.

Erase dos veces los tres cerditos

Erase dos veces los tres cerditos

 Erase dos veces los tres cerditosErase dos veces los tres cerditosErase dos veces los tres cerditosErase dos veces los tres cerditos

Y finalmente volvimos al punto donde habíamos empezado. No había manera de que encontrara una manera de hacer la casita con las pajitas. Así que sugerí hacer una casa tipo indio, un tipi. La gustó la idea y nos pusimos manos a la obra.

Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos Erase dos veces los tres cerditos  

Una vez construidas las casas, sólo hay que poner a prueba lo que dice el cuento: que con la misma intensidad de viento, la casita de pajita se derriba antes que la de madera, y a su vez, ésta lo hace antes que la construida con ladrillos. ¿A qué no sabéis que casita no consiguió derribar el viento?😜😜

“Yo hago lo que usted no puede. Usted hace lo que yo nos puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”. María Teresa de Calcuta.

Zascandilerias es Tiempo en Familia. Experiencias con Niños. Creatividad Infantil. Divertirse Aprendiendo. Probar a Experimentar, Crear, Fallar, Transformar. Crecer jugando. Proporcionar una infancia llena de recuerdos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *